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Gestionar el riesgo para transformar proyectos: una apuesta por la planeación y la sostenibilidad
En el marco de la iniciativa “Plan Integral para el manejo de riesgos de extensión”, liderada por la Dirección de Investigación y Extensión (DIMA) de la Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales, dependencia dirigida por Freddy Leonardo Franco Idárraga, el jueves 7 de mayo de 2026, se desarrolló la sesión del Ciclo de Jornadas Formativas 2026, un espacio orientado a fortalecer las capacidades institucionales en formulación, seguimiento y control de proyectos.

La sesión denominada “Gestión de proyectos basada en riesgo” se realizó en modalidad híbrida en el Campus La Nubia de la UNAL Sede Manizales, específicamente en el auditorio Q103, y reunió a docentes, investigadores, administrativos y profesionales vinculados a procesos de extensión e investigación interesados en fortalecer sus conocimientos sobre gestión del riesgo y buenas prácticas en proyectos.
La actividad estuvo orientada por Johnny Alexander Tamayo Arias, vicerrector de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales, administrador de empresas, Ph.D. en Ingeniería de Proyectos, magíster en Comercio Electrónico y diplomado en Gestión del Conocimiento, con formación en Colciencias, LASPAU (Harvard), UCSD, USP, UA y la Universidad del Rosario.
Planeación como herramienta para prevenir riesgos
Durante el encuentro, destacó que uno de los principales desafíos en la gestión de proyectos es aprender a identificar los riesgos desde la planeación y no cuando el problema ya ocurrió. “Tenemos que planificar el riesgo desde las etapas de mitigación y no esperar a llegar a las contingencias”, señaló, haciendo énfasis en la importancia de construir matrices de riesgo ajustadas a las características de cada iniciativa.
Uno de los mensajes centrales de la jornada fue que no existen proyectos iguales. Las variables sociales, técnicas, ambientales, jurídicas y financieras cambian según el territorio, el tipo de proyecto y los objetivos planteados. Por ello, explicó que las matrices de riesgo deben diseñarse de manera diferencial y contextualizada. “El tipo de proyecto define las categorías de riesgo”, afirmó.
En ese sentido, indicó que mientras los proyectos de infraestructura suelen tener riesgos asociados a temas técnicos, logísticos y constructivos, los proyectos sociales o académicos enfrentan retos distintos relacionados con el impacto comunitario, la sostenibilidad o las dinámicas territoriales. “En los proyectos sociales, las variables sociales, ambientales y económicas suelen tener más peso que las variables técnicas”, expresó.
Otro de los aspectos abordados fue la necesidad de formular proyectos con productos claros, medibles y verificables. Según explicó, una de las principales dificultades en el ámbito académico es que muchas veces los proyectos quedan planteados de manera muy amplia o abstracta. “Muchas veces somos muy etéreos en la descripción y medición del producto o servicio”, expresó. Por ello, insistió en que cada iniciativa debe definir con claridad su alcance, sus metas y los resultados esperados para evitar riesgos de incumplimiento.
La jornada también enfatizó que el seguimiento permanente es fundamental para garantizar el éxito de un proyecto. Más allá de la revisión final, los controles deben hacerse durante todo el proceso de ejecución. “Los controles deben realizarse mientras el proyecto se ejecuta”, enfatizó, quien además aseguró que los procesos de control deben entenderse como mecanismos de apoyo y prevención, y no como sanciones.






Comunicación, seguimiento y sostenibilidad de los proyectos
En materia financiera, el espacio permitió reflexionar sobre la importancia de relacionar los desembolsos económicos con los avances técnicos de cada proyecto. “No puede haber más desembolso financiero que avance técnico”, señaló, recordando que varios casos de corrupción en el país han estado asociados a pagos realizados sin resultados verificables.
Asimismo, se destacó la necesidad de fortalecer las capacidades de negociación, planeación y análisis de costos. Muchos proyectos presentan dificultades porque no se calculan adecuadamente los tiempos, los recursos y las actividades necesarias. “No sabemos negociar tecnología ni ciencia”, afirmó, insistiendo en la importancia de desarrollar metodologías más rigurosas para la gestión de recursos.
Otro de los temas que ocupó un lugar importante en la jornada fue la comunicación. El vicerrector subrayó que cada proyecto debería contar con un plan de comunicaciones que permita socializar avances, impactos y resultados. “Cada proyecto debería tener un plan de comunicaciones”, expresó, resaltando además la importancia de divulgar los logros y alcances de las iniciativas institucionales.
La gestión del riesgo también fue presentada como una herramienta transversal que integra aspectos técnicos, administrativos, financieros, jurídicos, sociales y ambientales. Desde esta perspectiva, identificar los posibles riesgos no significa pensar de manera pesimista, sino prepararse para responder de forma oportuna. “Todos los proyectos tienen riesgo”, recordó, e insistió en la necesidad de construir una cultura institucional orientada a la prevención y la toma de decisiones informadas.
Durante el encuentro se abordaron además conceptos relacionados con planes de contingencia, monitoreo, sostenibilidad y evaluación de impactos. Explicó que muchos proyectos fracasan no en la ejecución, sino después de terminados, cuando no existen estrategias claras para mantener su operación o garantizar su continuidad. “Muchos proyectos de inversión no tienen operación ni mantenimiento; simplemente mueren”, advirtió.
Finalmente, la jornada dejó una reflexión clave para quienes lideran procesos académicos, administrativos, investigativos o de extensión: la planeación sigue siendo la principal herramienta para reducir la incertidumbre. “El 70% de los riesgos en la ejecución están en la planeación”, concluyó el experto, invitando a los asistentes a asumir la gestión del riesgo no como un requisito administrativo, sino como una oportunidad para desarrollar proyectos más sólidos, sostenibles y exitosos.